Alicante: cuna de las Casas Rurales

Cierto que el amor se asocia con cualquier estación y que todas y cada una de ellas tienen sus argumentos para tratar de hacerse con el puesto de la estación más romántica. Pero no es casualidad que San Valentín, el patrón de los enamorados, se celebre en el mes de febrero, en pleno corazón del invierno.

Y si hay una forma verdaderamente especial de celebrar el romanticismo del invierno es con una escapada a una de las numerosas casas rurales en Alicante en las que es posible vivir una maravillosa experiencia en pareja.

¿Por qué escoger casas rurales en Alicante?

En Alicante es posible disfrutar de todo lo bueno del invierno, incluso de sus contradicciones. En la zona interior el clima es suave, aunque sus temperaturas son más bajas que en la costa. Esto permite disfrutar de paseos en los que el contacto físico es mucho más agradable e intenso que nunca. Pero también es posible disfrutar de la nieve durante las semanas más frías del invierno, especialmente en las zonas de montaña.

Imagen hotel rural Alicantino

El encanto de las casas rurales en Alicante reside en su construcción y en sus cuidadas decoraciones. Es recomendable elegir una casa típica de la zona debidamente reformada para poder saborear el gusto de lo auténticamente rural, pero sin renunciar a las comodidades que todo el mundo desea en una escapada de este tipo.

¿Qué puede ser más romántico que disfrutar de una taza de chocolate caliente en un salón con decoración rústica mientras se observa el fuego de una chimenea? El calor de una chimenea tiene algo de mágico y especial y ver las llamas crepitar sentados bajo una misma manta ofrece una sensación de intimidad muy especial.

Habitación hotel rural

Si además se eligen casas rurales en Alicante especializadas en escapadas románticas, la experiencia será todavía más perfecta. Tras un día en el que se haya disfrutado del placer del frío en compañía y del encanto del fuego, todavía quedará por delante una cena romántica en un ambiente agradable que invite a las confidencias y, ¿por qué no?, quizás a las declaraciones.

relax en un hotel rural

Y para que no falte nada en esta escapada invernal, el punto final será descansar en una habitación acogedora, con cuidados detalles que la hagan única, lejos de la uniformidad de los grandes hoteles con sus habitaciones impersonales. Una habitación en la que la madera y la piedra sean protagonistas y en la que la pareja pueda sentir que podría perderse durante mucho, mucho tiempo.